Иach†scha††en
martes, 26 de junio de 2012
Comerte
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Morirse en Lunes
Asi nunca me habia encontrado
No deseo ver a alguien a mi lado
¿Es acaso que sufro de la vida el estrago?
No creia pero la brisa puedo sentir
Empiezo a ver lo solo que es vivir
Justo como en la juventud me lo habia imaginado
Conseguido lo que siempre quise ahora quisiera ser recordado
domingo, 5 de diciembre de 2010
Carta 118
El expresarlo en palabras tal vez podría resultar inútil, las palabras son verdaderamente incensarías, y hasta en muchas ocasiones pueden causar daño. Para este tipo de emociones, no hay mejor modo de expresarlas que por medio de la emoción misma, los sentimientos por los que te has dejado llevar inspirado por esa música que llevas contigo, tanto simbólica como literalmente, tan remarcada en la piel, corriendo por tus venas, música de inspiración al igual que de identificación, de ira y de alegría, dolor y placer. Son las emociones las principales causas del porque realizamos las acciones, lo que decimos, lo que somos. Es esa fortaleza que te han hecho llegar a sentir la que te permite llegar mucho mas allá de tus habilidades, pero también esa debilidad la que en ocasiones no te permite avanzar.
Mira todo lo que se encuentra a tu alrededor ahora, porque todo es fruto de tu creación, de tus decisiones, tus desaciertos, tus sueños, tus reflexiones y quizá no todo sea como lo esperabas, pero trata de pensar que no todo esta determinado, no hasta que uno mismo se da por vencido y se da cuenta que la derrota solamente esta dentro de uno mismo, que todo lo bueno y lo malo esta determinado por uno y hasta donde uno lo permite.
Querido Oscar/Mïke, espero que sepas que este tipo de oportunidades se dan solamente de vez en cuando y no ha todos, desde hace 6 años has esperado por este momento, y tal vez como tu dices, “esa espera, estos 6 años, tendrán su conclusión en tan solo dos horas”, pero serán hasta ahora las dos horas mas intensas de tu vida, las que mas recordaras casi a la perfección, que en ti se quedaran los coros, los brincos, los gritos, los aplausos, los chiflidos, las luces, el sonido, la música, el inicio, el final, el fuego. Todo eso que para nosotros no es gran cosa, para ti tal vez lo llegue a ser todo de un cierto modo. Pero en ningún momento dejamos de apoyarte, todos los que nos encontramos detrás de estas letras, tu bien sabes quienes somos.
viernes, 19 de noviembre de 2010
Drama 7
Su cara se estrello contra el suelo haciendo un ruido seco, Elen decidió no abrir los ojos hasta que todo terminara y pudiera levantarse con menos dificultad. Se cubrió la cara con los brazos poniendo sus manos por sobre su cabeza y tratando de cubrirse el estomago con las piernas, haciéndose bolita. En el otro lado de la habitación estaba quito sin mover un musculo observándola, Derell, su hijo de apenas 8 años. Estaba inmóvil, se había llevado sus manos a la cara, cubriendo su boca y parte de su nariz, le hubiera gustado hacerse mas para atrás, escapar de aquel lugar, pero atrás de el solo estaba la pared y si quería salir de esa habitación, tendría que pasar por en medio de ella. No quitaba la mirada del cuerpo de su madre, pensaba que por el mas pequeño movimiento, le pasaría lo mismo a el. Poco a poco se fue encogiendo a manera de poderse sentar en el suelo con las piernas recogidas.
Elen trato de acercarse a una pared arrastrándose, pero cada que trataba de impulsarse por algún medio ya fuera utilizando sus piernas, cadera o sus brazos. El dolor no le permitía realizar el movimiento por completo y tenia que regresar a su posición anterior para resistir un poco mas el dolor que seguía. En un momento se hizo consiente de que su hijo mas pequeño estaba ahí, observando todo el evento y que seguramente debía de estar asustado por lo que veía, decidió comenzar a gritar y moverse con todas las fuerzas que le quedaban, con el propósito de alejarse de el.
- Basta, por favor…
El dolor continuaba, aunque en cierto modo parecía haber disminuido por un instante, pero continuado al siguiente.
- No enfrente de Derell… por favor… NO!!!
Tomo las fuerzas necesarias para levantar la mitad de su cuerpo del suelo sostenida por sus manos y rodillas, inmediatamente avanzo lo más que pudo hacia una pared antes de que otro golpe pudiera regresarla a su posición anterior. En cuanto estaba por llegar a la pared dio media vuelta y se recargo en ella, colocando las manos frente a su cara y volteo a ver a Derell rápidamente y regreso la mirada hacia su esposo.
- Ya no más Rues… por favor… - dijo Elen casi sin aliento.
- Mira pinche vieja, vuelves a hacer una de tus chingaderas y vas a ver como te va, porque de esa si no sales ¿entendiste pendeja?
- Si Rues, como tu digas… ya no mas.
Rues volteo a ver en dirección a Derell sin mover su cuerpo, se quedo observando un buen rato sin realizar ninguna expresión facial, regreso la mirada hacia Elen ahora con una expresión confundida en su rostro.
- Estas pendeja
- Derell, ¿Estas bien? – Volteo Elen a preguntarle a su pequeño hijo que estaba encogido en el rincón sin quitarle la mirada. El niño solo afirmo con la cabeza sin decir alguna palabra.
- ¿Estas espantado? Ven con mami – extendió los brazos para alcanzar a su hijo – no te preocupes a mami no le paso nada, todo va a estar bien vas a ver. – abrazo fuertemente a Derell y comenzó a llorar.
Despertó a mitad de la noche, la despertó el dolo por lo que decidió pararse a tomar algo para que no le doliera mas y para revisar si Derell estaba durmiendo bien. Sus ojos ya se habían acostumbrado a la oscuridad, así que no le fue difícil moverse en su habitación, salir al pasillo, dirigirse a las escaleras, apoyarse en el barandal para no caerse puesto que le dolía mucho tanto las piernas como las costillas y el brazo izquierdo. Al bajar por completo de las escaleras, observo las sala y el comedor en la oscuridad completa, dirigió su mirada a la puerta de la cocina y comenzó a caminar, una vez que entro también pudo identificar perfectamente cada rincón de la cocina, el problema se le presento en el cajón de medicina donde no podía distinguir unas cajas de otras. La luz se encendió de repente.
- ¿Mamá? – Era Derell
- Mi amor, ¿Qué haces aquí despierto ha estas horas?
- Tenia sed y escuche cuando te despertaste, quería ver que te pasaba
- Nadamas vengo por unas pastillas… tu tomate tu agua y regrésate a dormir, ahorita yo te voy a acostar.
- ¿Dónde esta mi papá?
- Salió, fue con unos amigos y no va a regresar hasta mañana – mintió Elen.
- ¿Por qué te estaba haciendo eso mi papá?
- …porque hice algo que a tu papá no le gusto. – Derell se quedo callado por un instante con la mirada en el suelo, pensando en lo que le había contestado su mamá.
- ¿Y lo hiciste a propósito?
- …No – contesto Elen pensando en lo que le había dicho a Derell.
- ¿Entonces por que te lo hizo? - Elen no supo que contestarle.
- …mañana hablamos mi amor… ya vete a tu cuarto, yo ahorita te alcanzo. – Derell salió de la cocina sin decir nada.
Elen se quedo sola con la luz prendida y se dio cuenta que había agarrado la caja de pastillas que necesitaba, antes de que Derell encendiera la luz. Se dirigió a la alacena de donde tomo un bazo y lo lleno con agua de la llave, saco dos píldoras de la caja y las metió a su boca, después se tomo toda el agua del vaso. Se dirigió de nuevo a la puerta que separaba la sala y el comedor de la cocina, pero antes de apagar la luz, se quedo pensando un instante en lo que le había preguntado su hijo” ¿Por qué te estaba haciendo eso mi papá?” No sabia como había llegado a eso, como es que ella se dejo caer tan bajo después de tantos años, ¿Qué era lo que le había pasado? Y sobre todo ¿Cómo iba a solucionarlo?
Apago las luces de la escalera una vez arriba, fue a asomarse al cuarto de Derell para meterlo a la cama, pero esté ya estaba dormido para cuando se asomo Elen, noto que no había tomado ningún vaso con agua abajo y no había ninguno arriba en su buro, pensó que tal vez solo tenia ganas de ir al baño. Se dirigió a su habitación donde la cama estaba tal y como la había dejado, se metió entre las sabanas y se acomodo con trabajo por el dolor que aun no se le quitaba del todo. Se quedo despierta un rato en que era lo que iba a hacer, si le iba a decir a alguien lo que había pasado o lo callaría.
Al día siguiente Elen despertó tarde para empezar a hacer lo labores de la casa, en cambio de eso decidió lo que era momento de que la policía interviniera en lo que había pasado la noche anterior, también realizo algunos preparativos para regresar a su lugar de origen con Derell, pero sin mencionar los acontecimientos que la habían llevado a tomar esa decisión. Preparo las maletas de ambos y las escondió para que no se diera cuenta Rues de lo que estaba planeando. Todo estaba listo, solo espero a que Derell llegara de la escuela para llamar a la policía, y así terminaría esta pesadilla de una vez por todas.
La hora que espero para la llegada de Derell, le pareció una eternidad que no tenía fin. Mientras tanto se entretuvo arreglando algunas cosas en la casa, después se dio cuenta de que no tenia sentido si no regresaría ahí nunca mas, hasta que se dio cuenta que lo hacia para no estar nerviosa. Mientras ordenaba sus cosas, volvió a sentir el dolor en sus brazos y costillas así que decidió tomar pastillas para calmar su dolor, además que le serviría de anestesia para el momento en que necesitara enfrentarse a Rues puesto que no sabía que era lo que podía llegar a pasar, pero si sabia lo mas probable que podría pasar.
En cuanto escucho el sonido de un auto sintió miedo a la vez que nervios, mil cosas pasaron por su cabeza, desde las situaciones más probables hasta las más ridículas. Se acerco hacia la ventana de la sala y se asomo con cuidado para que no la vieran del otro lado quien quiera que fuese el carro que escuchaba. Para cuando se asomo solo observo un carro azul obscuro alejarse en la calle, la calma regreso después de desaparecidas el miedo y los nervios, sintió un alivio al saber que todavía no era momento para que todo lo que tendría que enfrentar. El timbre sonó y Elen dio un brinco, su corazón comenzó a latir tan fuerte de un momento a otro, que podía sentir como todo su cuerpo iba al ritmo de su corazón, tenia que ir a la puerta para ver quien era, había llegado el momento de encarar esto de una vez por todas, puesto que ya no podía vivir así.
Fue hacia la puerta, las manos le sudaban pero decidió no prolongar mas lo inevitable, se acerco decididamente hasta extender la mano para alcanzar la manija y la giro. Era Derell quien estaba en la puerta esperando como siempre a que Elen le abriera después de que una amiga suya lo había ido a dejar. Inmediatamente lo jalo hacia adentro de la casa.
- Ve arriba, quítate el uniforme y ponte algo cómodo, vacía tu mochila y la bajas para que mami guarde algunas cosas y apúrate que tienes que comer. Vamos a ir a ver a tus abuelitos.
- Pero mañana tengo que ir a la escuela
- Ya no vas a ir a esta escuela, vas a cambiar de escuela y ahí vas a conocer a nuevos niños con los que puedas jugar.
- ¿Mi papá también viene con nosotros?
- No, Papá se queda a trabajar aquí
- ¿y cuando nos va a alcanza?
- Después hablamos de eso, pero apúrate para que nos de tiempo, sino se nos va a hacer tarde.
Derell subió rápido las escaleras sin voltear. De acuerdo a los cálculos de Elen tenían apartar de ese momento una hora y media antes de que Rues llegara a la casa y llamaría 20 minutos antes ala policía para que llegaran un poco después de la llegada de Rues.
Derell bajo con un pants y la mochila vacía como Elen le había dicho, la dejo en el sillón y se dirigió a la cocina donde le esperaba un plato con una milanesa y un poco de lechuga, también un baso lleno de lo que parecía ser Coca Cola, pero no había rastros de si mamá por ningún lado. Recordó que su mama le había dicho que se tenia que apurar a comer en consecuencia se les haría tarde para irse a la casa de sus abuelos.
Estaba por acabar de comer Derell cuando su Elen entro por la puerta a la cocina no había notado que Derell ya había bajado a comer y mucho menos que ya casi terminaba, algo dentro de todo lo que estaba viviendo le daba consuelo.
- ¿Ya casi terminas?
- Hajam – contesto con la boca llena mientras masticaba
- En cuanto termines te subes a lavar los dientes y arreglarte, que yo todavía tengo que arreglar unas cosas aquí
De nuevo se escucho el sonido de un auto acercándose a la casa, Elen reacciono rápidamente y volteo al reloj, ya era la hora de que llegara Rues.
- Súbete a preparar tus cosas
- Pero todavía no termino de comer
- No importa al rato te llevo a McDonals, sube ya.
Se paro enfrente de la puerta, esperando a que la abrieran, sabia perfectamente lo que diría, lo había planeando desde la ultima vez. Escucho el sonido de cómo la chapa giraba y la puerta se iba abriendo lentamente, sus nervios fueron desapareciendo poco a poco, cerro los ojos por un segundo, pensó que eso la ayudaría a concentrarse mas. La puerta se abrió por completo, ella quedo atónita.
- Es ella oficiales, llévensela – Rues estaba del otro lado de la puerta acompañado de dos policías
- Venga conmigo señorita, ha sido denunciada por portación y exceso de drogas – uno de los policías se le acerco extendiendo su mano para tomarla del brazo
- ¿Qué? Pero si…
- Es lo mejor para tu bien amor, vas a ver que pronto todo se va a arreglar – le decía Rues mientras se la llevaban
- Hemos recibido reportes de sus vecinos que la han visto consumirlas a toda hora
- No, no entienden, esas pastillas son para el dolor, el me golpea, no pueden dejar a mi hijo con el, lo va a matar – Elen trato de zafarse del brazo del policía
- No se preocupe señorita, ya recibimos su llamada sobre su denuncia, y la vamos a llevar a un lugar seguro.
- NO!!!, Tienen que entender, él me golpea… ¿es que no pueden ver mis moretones? Aquí en mi cara, ¿no los logran ver?
- Si ya los vimos, es por eso que la llevamos a un lugar mejor
- Yo no quería que fuera de este modo amor, pero las cosas tuvieron que cambiar para el bien de todos… no te preocupes amor todo va a estar bien, yo cuidare bien de Derell.
- NO!!!, NO PUEDEN, LO VA A MATAAAR – Elen se galoneaba de los brazos de los policías.
La tomaron por la fuerza, arrastrándola hacia una patrulla que estaba estacionada enfrente de la casa, cuando estaba enfrente de la puerta de la patrulla se quedo quieta al ver su reflejo, no había moretones.
Atardecer 46
Quiza esta noche
jueves, 11 de noviembre de 2010
Ich verlasse heut dein herz
Hace ya mas de nueve meses y medio que permanece todo tan tranquilo ordenado pero sucio, el polvo acompaña ahora a todo ese lugar que antes había estado lleno de vida, donde antes eran dos, ahora solo queda una persona y con esa persona un corazón roto que no cicatriza, que espera una cura que nunca llegara. Ahí arrinconada en una habitación del departamento permanece ya desde hace algunas semanas sin moverse, sin decir palabra, esperando a que regrese el pasado, sin deseos, sin ganas de recrear los futuros que imagino, que deseaba alguna vez se hicieran realidad, pero ahora no es mas que carne y hueso en lo que se ha convertido ella, en un mueble mas al cual también le va cayendo polvo. En su corazón ya solo habita el silencio y la oscuridad todo se apaga poco a poco, pero ya no lo siente su mente todavía recuerda aquello a lo que tanto amo, y se pregunta donde estará que tan seguido le demostraran amor a el como ella lo hacia, cuando ella se entregaba por completo sin pensar en mas que el amor, no en dos cuerpos tocando con fuerza y delicadeza a la vez, solo pasión para demostrarse amor.
Su Alma camina desnuda en la oscuridad sin es rayo de luz divino que la guio por muchísimo tempo que le enseño como amar y ser amada. Su cuerpo clama todas las noches en sueños por el, “¿no me escuchas? Te llamo implorando ardo para amar viva solo por ti” desconoce su presente y su futuro, solo tiene en mente el pasado, de aquello que la destruyo de eso que tanto amo alguna vez y que ahora ya no esta mas a su lado.
Al final del camino, al final de Las luces, al final de su vida estaba el, ya era lo único en lo que podía pensar, junto a el ya no tenia miedos, no tenia penas, todo era perfecto. Ahora ya no esta y no se preocupa por nada y desea regresar a ese vals eterno que tenia en su interior, deja hoy su corazón, su cercanía, su calor. Pero también se deja caer a ella misma ya no es mas que el pasado lo que molesta.
Se siente cada vez mas débil, no se puede mover no puede respirar, ve una luz y levanta la cabeza conforme la luz va aumentando de intensidad, hasta hace algunos días no podía moverse en absoluto, una figura borrosa le extiende la mano, mientras que en el departamento su alma se va hoy deja su corazón.