El sol en lo mas alto del cielo, no hacia distancio a nadie para impartir sus rayos, caminando a un lado de la carretera iba Daniel, cansado de tanto caminar, con algunas manchas de sangre en su rostro, los hoyos de sus pantalones permitían ver las raspaduras de sus rodillas y sus brazos estaban llenos de lo que parecían cortadas cuando se observaban de cerca, pero de lejos solo parecía raspones.
A lo lejos se comenzó a escuchar una sirena, trato de no pensar en lo que significaba ahora el motivo del porque sonaban la alarma, pero fue lo primero que invadió su mente y en lo que comenzó a pensar durante el trecho que le quedaba antes de dar vuelta en la carretera. Rasgo un trozo de camisa que le iba colgando y se la amarro a modo de cinta sobre la frente para que el sudor no le molestara los ojos y a la vez le pudiera cubrir un poco del sol, cosa que no resultaba de mucha ayuda a esa hora del día pero pensaba que peor era nada.
Mientras daba la vuelta disfruto un poco de sombra que le daba la colina que se encontraba justo en la esquina, decidió sentarse a reposar ahí un rato, donde el aire le daba mas fresco, se sentó a un lado para que en caso de que algún vehículo pasara no estorbara, aunque sabia que nada pasaría por ahí en los siguientes días, pero por lo menos se encontraba mas cómodo en el acotamiento, al punto que incluso llego a pensar en dormir un rato, pero solo dejo caer su cuerpo sobre el asfalto y cerro sus ojos unos segundos para olvidarse un rato de donde estaba.
Decidió seguir su camino y para cuando abrió los ojos se dio cuenta que las sirenas habían dejado de sonar, por lo que no había sido nada grabe lo que pasaba del otro lado de las colinas. ¿es que había dormido tanto entonces? No, el sol todavía seguía en su punto mas alto no le dio importancia y continúo por la curva.
Cuando por fin se encontraba frente a la larga carretera que ahora seguía en un camino recto hasta donde sus ojos le permitían ver, pudo observar en los campos a un lado del camino docenas de cuerpos prendidos en fuego, se quedo observando la escena por unos segundos, aunque en un principio le sorprendió, al siguiente momento lo vio como una oportunidad para encontrar algo que le pudiera servir. Al acercarse al primer cuerpo, pensó en como podría apagar el fuego, solo se le ocurrió darle golpes con su propia camisa que en ese momento no era algo que le hiciera mucha falta, no mas que el agua o algo para comunicarse. El esqueleto parecía haber agarrado un color rojo, pero solo pensó que se trataba de un alucinación que tenia por el calor, cuando comenzó a escuchar de nuevo la sirena pero ahora mas cerca.
Por su mente comenzaron a pasar muchas cosas, comenzaron a hablar voces que nunca había escuchado, todas a la vez aconsejándole que hacer, hacia donde dirigirse, donde quedarse. Sintió la tierra temblar a a sus pies, por lo que se hecho al suelo para que no lo pudieran ver entre el campo y asumieran que estaba muerto, pues ¿qué tendría que hacer un ser vivo tirado al lado de un cadáver prendido en llamas? Espero unos diez minutos para ver que venia por la curva, tenia pensado en todo un pelotón, pero salió un solo tanque de unos 3 metros y medio de altura, con dos cañones y un numero grande de metralletas por todos lados. Alcanzo a ver a los lados sobre el camión unos cuantos solados que parecían astronautas por sus armaduras, nunca antes había visto un tanque así, ni mucho menos soldados con esa clase de uniformes o armaduras. Por un momento pensó que tal vez ellos podrían ayudarle, pero de nuevo las voces se comenzaron a escuchar opinando y diciendo el que hacer, algunas lo gritaban como una orden otras lo sugerían entre llantos, otros solo lo susurraban, etc. Decidió acercarse.
Desde el tanque ya lo habían observado y comenzaron a prepararse para recibirle dejando descender una escalera de uno de los costados del tanque, mientras los habitantes del tanque dejaban a un lado las armas para poder hacerle notar que no tenían malas intenciones. Daniel se acerco corriendo al tanque con tantas cosas que decirles y acontecimientos que había visto tal vez el pudiera decirle que era lo que estaba pasando.
En cuanto subió aprecio a los 3 “soldados” que encontró frente a él y que habitaban el tanque, ninguno de ellos se había quitado lo que parecían entre cascos espaciales y mascaras de gas, Daniel comenzó a hablar a prisa, haciendo preguntas, contando sucesos cuando se vio interrumpido por lo que parecía escucharse por una señal de radio que provenía de los cascos de los “soldados”, acto seguido dos de estos lo tomaron de los brazos y lo bajaron del tanque, Daniel se quejaba, manoseaba y pataleaba aunque nada de lo que hacia parecía importarles y no era competencia para la fuerza que parecían tener estos seres.
Los siguió el tercer “soldado” que estaba en el tanque, comenzaron a avanzar un poco hacia dentro de los campos y de algún lugar que Daniel no pudo apreciar se saco una botella con un liquido rojo oscuro que parecía sangre, los otros dos que lo sujetaban trataron de abrirle la boca para que el liquido entrara, el tercero comenzó a dejar caer el liquido sobre su rostro, moderadamente para no agotarse todo el liquido, en cuanto observo que una buena cantidad de liquido había entrado a su boca y se lo había tragado emitió una señal con la mano, a la cual los otros dos lo dejaron caer, Daniel veía desconcertado a los dos que se quedaron con el mientras uno se alejaba, comenzaba a sentir calor en su garganta y estomago, los individuos frente a él lo observaban detenidamente sin hacer ningún movimiento, uno de los hombres que lo sostenía llego con un gran pablo el cual enterró en el suelo, junto con el otro individuo lo colgaron de alguna forma insertando su piel en la punta filosa del palo quedando colgado como los otros cuerpos prendidos en fuego, en cuanto se dio cuenta que el sol comenzaba a ocultarse, por alguna razón sintió el pánico que no había sentido antes. De repente el tercer individuo se acerco poco a poco a Daniel con un cuchillo en mano, las entrañas comenzaban a arderle, sentía un calor que necesitaba liberar, el tercer individuo clavo el cuchillo que traía en sus manos en la garganta de Daniel, quien no sintió ni la mas mínima molestia por eso, pero si por el ardor en sus entrañas, el “soldado” rasgo todas la piel de Daniel hacia abajo en una perfecta línea, abriéndole la garganta y hasta llegar al estomago, inmediatamente retiro el cuchillo y comenzó a salir fuego rojo de dentro de él, Daniel comenzó a gritar, al oscurecer por completo los demás cuerpos también tomaron un color rojo, era un horripilante y hermoso espectáculo para los “soldados”.
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