viernes, 29 de octubre de 2010

Мечтатели

Esperando en el asiento del copiloto Estephan miraba como una chica que recién llegaba al estacionamiento del mini súper, se movía inquieta de un lado a otro con el rostro preocupado la mirada perdida en la oscuridad de la calle que estaba solo acompañada de la música que tenían dentro del auto Estephan y sus amigos.

- Ya nos vamos – pregunto Bernat al abrir la puerta y meterse en la camioneta – ¿que?, ¿Qué tienes? – le pregunto a Estephan al ver que estaba distraído.

- No, nada ya vámonos porque vamos a llegar tarde si no te apuras… súbele que esa rola me gusta. – la chica que estaba viendo llamo por teléfono y comenzó a llorar, después la perdió de vista.

La calle se iluminaba con las luces de los anuncios de los antros, en las calles caminaban manadas de jóvenes que se dirigían al antro de su preferencia, todos vestidos para el momento que les espera esa noche tal vez uno de esos momentos que nunca se llegan a olvidar en la vida, quizás encontrar el amor por fin, a la mejor terminar un romance de mucho tiempo uno no recuerda hasta el otro día.

- ¿Entonces que a donde vamos?

- No se ustedes, por mi podemos ir al que se les antoje vengo con ganas de echar desmadre y chupar alcohol a lo pendejo.

- Bueno por lo menos ya tenemos a alguien que si se quiere divertir, no como tu pinche Estephan que por un desmadre que te pasa ya no tienes ganas de salir.

- Ya dejen al pobre Estephan ustedes estarían como el si les hubiera pasado lo mismo que ha el.

- Ya salió su novia a defenderlo porque el solito no puede

- Otra vez con eso, no somos novios porque no entienden eso

- Oigan si, ¿qué onda con ustedes ya se maman o se van a amar?

- Jajajaja, huy eso si estuvo bueno

- Hey ¿ya van a comenzar a meter si saña?, porque si es eso mejor ya déjame aquí y ahí veo quien me…

- Hooo Tranquilo Estephan, aquí el Marte solo lo dice de broma lo de ustedes dos, ya tranquilo tu también Marte ¿vamos a pasar la noche cabrona o que?

Encuentran el lugar, bajan todos de la camioneta y Bernat deja las llaves al de vale parking, Estephan acude inmediatamente a la ayuda de Iza aunque sigue pensando que los van a molestar toda la noche por esa acción, pero no se puede dar el lujo de dejar de ser caballeroso solo por burlas. Marte baja sin ayudar a nadie rápido con esa impaciencia que tanto lo caracteriza, avanza rápido en dirección al montón de gente que se puede ver, a la cadena. Bernat toma de la mano a Amelia su novia desde hace ya 2 años y cuatro meses precisamente hoy se acerca a Estephan que esta con la mirada fija en Marte, atónito por ver como alguien de la misma edad que el puede llegar a ser tan testarudo, Bernat le da palmaditas en el hombre. De la camioneta todavía bajan Laura, una chica sencilla de tez blanca cabello castaño y unos ojos impactantes castaño claro, haciendo un perfecto juego con su cabello simplemente impactante. Fernanda y Leonardo, a simple vista la pareja perfecta una Barbie y un Kent perfectos a los cuales solamente les hace falta sus accesorios, ambos se quieren y son una pareja normal nada fuera de lo común y como a todos dentro de esta camioneta detestaban en muchas ocasiones el comportamiento que tenia Marte con todos, pero después de todo era un buen amigo en ocasiones y el que permitía que les dejaran pasar.

- Apúrense que ya vamos a pasar – Gritaba Marte haciendo señales moviendo los brazos de un lado a otro en el aire

- Apúrense el Marte ya consiguió pasar - dijo Bernat a los demás tomando a Amelia de la mano.

- Oye Estephan no tienes cigarros – Le pregunta dándole unos golpecitos en el hombro con dos dedos mientras comenzaban a Avanzar.

- No, ahora no traje pero creo que el Marte si, estaba fumando cuando pasamos por el hace rato, pregúntale igual y todavía le queda alguno

- No creo que ahorita todavía le quede algún cigarro, si parece chimenea y aparte es bien codo, nunca presta pero si quieren que le presten cigarro para cuando esta nervioso o esas cosas que luego se inventa con el pretexto de que le den un cigarro.

- No se como lo soportan ustedes que pasan mas tiempo con el que nosotras, yo ya le hubiera dicho sus verdades desde hace mucho, es que ósea es imposible soportar a alguien así – Dice Fernanda que camina al lado de Leonardo.

- Pero es el que nos echa la mano para los antros – Argumenta Iza

- Oigan y ¿alguien de ustedes sabe como le hace? – Pregunta Laura que ya se había quedado atrás pero seguía caminando para alcanzar el paso de los de mas.

- Hay muchos rumores, o por lo menos muchos corren por la Uni pero ninguno esta comprobado como verdadero – Dice Amalia que va al lado también de Bernat

- mientras nos dejen pasar y estemos en V.I.P por mi que le haga como quiera – Responde Bernat

- Pues ya vamos que se hace tarde – dice Laura alcanzando a Iza a quien toma del brazo y se adelanta con ella, Estephan solo se queda viendo como se alejan mas rápido.

- Vete con ellas ¿no amor? – le pregunta Leonardo a Fernanda – yo acompaño aquí a Estephan.

Estephan sabe lo que ahora viene, por nada es uno de sus mejores amigos Leonardo pero siempre ha detestado esta parte de las noches que salen juntos, la parte del interrogatorio. Siempre piensa en que podría preguntarle en esta ocasión, formula sus conclusiones de acuerdo a los acontecimientos recientes y de ahí se basa para pensar en que va a responder, pero esto nunca llega a funcionar ya que una vez que esta listo para responder, Leonardo le cambia la pregunta.

- ¿Por qué lo niegas?, ¿he? – Le pregunta Leonardo y como siempre Estephan se toma un tiempo para pensar la nueva respuesta

- Es que no…

- Mira Iza no tiene nada de malo, es bonita, inteligente, sin prejuicios, ya quisiera yo que Fernanda no tuviera prejuicios, en fin esta bastante bien y le gustas

- Y ¿Por qué no mejor andas tú con ella?

- Mira, lo que trato de decirte es que es la chica indicada para ti y tu el chavo para ella, pero si te quieres poner en tu plan de que te ruegue lo único que vas a conseguir es que la única oportunidad que tienes con una linda niña se valla al caño, ni siquiera una amistad van a poder tener.

- Es que no entiendes, tienen todas esas cualidades, Sí pero no creo que sea la indicada para mi, podrá llegar a ser la mejor del mundo pero no para mi, de todos modos ¿como sabes si le gusto o no?, le caes mal igual que le caes a todas las del salón, hasta a Fernanda.

- Por eso mismo mi querido Estephan, por Fernanda a donde crees que fue ahora ¿a caminar junto con Iza y Laura de la mano nadamas?

- Y que ¿no?

- Estephan, neta necesitas aprender mas de la vida. Mira ya le dijo a Fernanda que espera que esta noche le digas algo por lo menos, ella esta en toda la disposición de ser tu novia, todo esta de acuerdo al plan, solo falta alguien, pero al parecer ese alguien le falta algo de sentido común para entender las indirectas de las mujeres.

- Deo de suponer que no vas a dejar de fastidiarme en toda la noche ¿verdad?

- Así es

- Entonces la única solución que tengo es seguir tus pasos de acuerdo al supuesto plan que ustedes ya tienen ¿no es cierto?

- Sep

- Bueno si algo sale mal supongo que podre echarte la culpa de eso.

El sonido comenzaba a hacerse mas claro en cuanto se acercaban a las escaleras donde estaba Marte esperándolos impaciente para entrar, hablando con un hombre de grandes espaldas robusto por completo vestido de negro y un cable que iba desde su cintura hasta su cuello y ahí se dirigía a su oído derecho, de su cinturón colgaba un radio. Marte por alguna razón u otra siempre tenía problemas con los de seguridad antes de entrar pero para cuando salían eran como amigos de años.

- Parece que vengo con viejitos apúrense – grito Marte

- Ya vamos – grito Fernanda

- ¿Sigue hablando con Estephan? – pregunto Iza jalando de los brazos de Fernanda y Laura, esta ultima volteo bruscamente levantándose de puntitas.

- No seas tan obvia pendeja no mames. – Le dijo Iza a regañadientes jalándola de regreso

- Huuuy perdón.

- Pues si wey pero estas echando a perder las cosas. – le dijo Fernanda.

- Lamento decirte que si o ¿es bueno que siga hablando con el? – menciono Laura – Pues yo digo que si no quiere pues no lo obliguen, porque después la que se va a llevar la decepción eres tú y pues va a acabar peor las cosas entre ustedes dos y tan bonitos que se ven los dos juntos.

- No es que los estemos obligando, simplemente es que si va a hacer algo lo agá de una ves porque ya llevo mucho tiempo esperándolo y también ya le di muchas señales pero el pobre niño parece no captarlas y pues lo único es que hay que darle una pequeña ayudadita.

- Pero entonces si lo que quieren es ayudarlo a entender las señales que le estas mandando, como es que lo dejan en manos de Leonardo, el de segurito la caga.

- Te dije pinche Fernanda, pero como chingabas con lo mismo, no es que mi novia tiene experiencia y mi novio sabe como hablar de mujeres con los hombres, mi novio es todo un caballero, a huevo pendeja mira va a arruinar todo el teatrito.

- Hubieran mandado a Bernat con el, el si sabría que hacer y decir. – dijo Laura

- Ya vas a salir con tu Bernat, ya mejor olvídate de una vez de Bernat porque te lo gano Amelia pendeja ¿o es que todavía no te das cuenta que ya andan de novios y que creo que hasta ya se la parcho wey?

- Pues obvio que ya me di cuenta wey, pero yo lo digo porque es el mejor amigo de Estephan y el sabría como tratarlo.

- Bueno ya lo arreglamos adentro eso – dijo Iza

- A ver a que hora niñas, pásenle rápido que se esta poniendo feo esto y ustedes todavía en sus platicas – Dijo Marte – Puta madre y todavía faltan esos dos.

lunes, 25 de octubre de 2010

Big Day Out

Cerro la puerta, metió la llave y la giro dos veces hacia la derecha movimiento que tenia mas que mecanizado desde ya hacia año y medió tiempo en el que se había cambiado a su nueva casa, alejada de todo el estrés de la ciudad y que le había proporcionado la calma y tranquilidad que estaba buscando.

Deposito las llaves en la bolsa derecha de su pantalón y comenzó a caminar calle abajo, hacia la avenida principal, en pleno rayo del sol, el clima resultaba caluroso y había elegido ropa adecuada para el clima que se presentaba. Disfrutaba mucho del calor por lo que ese día había elegido caminar y no utilizar el auto, como lo hacia de costumbre durante toda la semana, ahora no tenia prisa por llegar a su destino, este día solo lo dedicara a su persona, pasearía y se distraería.

Llego a la parada del autobús, donde espero aproximadamente por unos 15 minutos antes de que pudiera observar a lo lejos como se acercaba el microbús a una velocidad lenta para tratarse de una avenida grande. Tenia el cambio en la mano listo para pagar a la hora de subirse al microbús, se sentó después de tres hileras de asientos, del lado en el que no estaba dando el sol junto a una ventana grande para ir admirando el paisaje que muy pocas ocasiones podía disfrutar, ya que por lo general iba pendiente de si llevaba todas las cosas que necesitaba en su trabajo, en las ultimas noticias que se escuchaban por el radio a las 6:45 de la mañana o de las desviaciones que tenía que tomar por alguna reparación que estuvieran realizando. En su transcurso hacia su destino descubrió algunas cosas que antes no había visto, encontró un nuevo lugar donde poder comprar material para su trabajo, una mueblería que en uno de sus ventanales tenia un mueble color rojo sangre que le había llamado la atención y a la que regresaría para comparar, una librería que parecía tener un buen surtido de libros y en la cual podría encontrar algo que le llamara la atención para después entretenerse y un nuevo mecánico que no quedaba muy lejos de su casa.

Le gusto el sonido cambiante que tenia el camino a lo largo de su trayecto, en un principio tranquilo, pero conforme se iba acercando al centro, comenzaban a escucharse toda clase de cosas, el ruido de los claxon, el sonido de la gente yendo de un lado para otro, la música de los locales, el sonido que hacia el aceite caliente en los locales callejeros de comida, etc. Le emocionaba el hecho de poder tomarse un tiempo a solas, disfrutar de tantas cosas que muchas veces se había negado, por lo que decidió bajarse antes de llegar y caminar lo que restaba de camino para comenzar a ver las cosas que por ahí se encontraban.

Los locales llenos con tantos colores le llamaban la atención y aquellos en los que vendían cosas que hasta cierto punto resultaban inservibles o pulseras y ropa le llamaban mas la atención, por lo que resultaban los primeros a los que entraba sin tan siquiera titubear, consciente de sus gustos inmediatamente veía que había elegido bien el lugar al cual entrar, por lo que algún objeto le llamaba la atención inmediatamente. Por lo general no le gustaba mucho gastar en cosas que no le llamaran lo suficiente la atención o que consideraba no servían para nada, mas que para adornar la casa y las mesas de centro de su casa, pero en ocasiones se dejaba llevar por lo que sus ojos le mostraba y había decidió que esta tarde no escatimaría en gastos en cuanto a sus gustos, aunque si había decidió elegir bien lo que después le serviría de recuerdo de aquel día.

Había recorrido apenas calle y media de las cuatro que le faltaban para su destino, pero ya llevaba por lo menos una bolsa grande llena de artículos tanto para su persona como para regalara a amigos y seres queridos, había pensado en que seria un bonito detalle el que sin ningún motivo llevara unos cuantos regalos para sus amigos. Le encantaba la atención que tenían sus amigos con él, por lo que consideraba que el también debía tener una atención con ellos, aunque fuera de la mas humilde forma posible.

En cuanto iba en mitad de la tercera calle, vio un teatro del cual no sabía existencia alguna, se quedo en medio de la acera interrumpiendo el paso de algunos de los peatones, observando detenidamente el teatro, cada pequeña facción y rincón que lo conformaban hasta que se llego a topar con la cartelera de los eventos que tendrían lugar en el mes, se acerco a la cartelera para observar mas detalladamente cada uno de los eventos. No se consideraba una persona que le agradara mucho el arte teatral pero tratándose de la ocasión especial de ese día no veía porque no podía volverse fan del teatro, pero en lugar de una obra teatral, estaban pasando un ciclo de cine sobre un tal David Lynch, medito unos segundos sobre si entrar a ver películas sobre un director que no conocía, o continuar su recorrido turístico. Decidió que no tenia nada que perder y tal vez mucho que ganar, se dirigió a la taquilla y ahí pidió un boleto al joven que estaba a cargo, por una parte se arrepentía de no haber traído el carro, puesto que seria incomodo entrar con la bolsa llena de presentes, pero por otro sintió que así era como mucha gente realizaba actividades mucho mas complejas que entrar a ver películas a un teatro.

Al parecer el maratón apenas comenzaba, en el escenario del teatro había un señor con micrófono en mano, hablando sobre lo que parecía ser algunas de las hobras del director que se mencionaba en la cartelera, sigilosamente entro y trato de poner atención a lo que se decía, pensaba, era importante para entender las películas, mencionaba algo sobre Twin Peaks y sobre la primera película que verían, Lost Highway, sonaba en un modo interesante, hasta intrigante pero no le llamaba la atención del todo, se acomodo en su asiento y decidió disfrutar la película de lo que fuera de lo que se tratara.

Salió del teatro a la mitad del ciclo de películas, que después de un rato le habían causado una sensación de nauseas que no podía describir, por lo que decidió ir a tomar algo que le refrescara a algún restaurante cerca del área, ahí seria fácil encontrar alguno de su agrado. Por alguna razón las películas lo habían dejado exhausto y algo alterado, por lo que su paso era apresurado, no mas ese caminar que le permitía observar los detalles que en muy pocas ocasiones se detenía a admirar.

Esquivaba personas, buscaba desesperadamente por aquel lugar para podre tranquilizar su espíritu, para poder llegar a la calma que tenia esa misma mañana, aquella que tanto le había costa trabajo llegar después de tanto tiempo, tanto tiempo de no haberse sentido de ese modo, si no lo controlaba ahora ¿volvería entonces al estado de oscuridad en el cual se había perdido durante tanto tiempo, ese del que creía nunca saldría?, ¿Entonces que seria de todos aquellos momentos que hasta entonces había disfrutado?

Corría, corría desesperado por encontrar un poco de agua tan siquiera, para refrescarse los labios, algo que le hiciera sentir mejor, algo que pudiera calmar todo el calor que le recorría su cuerpo. Chocaba con la gente, la empujaba, se habría paso entre las multitudes mientras mas se acercaba al centro, mas difícil le resultaba pasar, la gente ante el terror que les causaba se hacia a un lado para que pasara dando trompicones, llendo de un lado para otro de la acera, chocando con la gente, los postes, los botes de basura, los carros estacionados, siempre cayendo y volviéndose a levantar sin dejar de avanzar.

Cruzo la calle como pudo, recordó que en el centro había una fuente, a la que se dirigió con rapidez, en cuando la pudo ver a lo lejos, soltó la bolsa que llevaba con el en la que guardaba todo lo que esa tarde había comprado, corrió desesperado ya respirando con dificultad, casi con las manos llegando hasta el suelo y apoyándose de lo que estaba a su alcance para llegar. Estaba tan solo a unos cuantos metros de llegar, cuando comenzó a perder fuerza para sostenerte y quedo recargado solo en sus manos y rodillas, como un perro, no lo detuvo eso, siguió avanzando arrastrando sus piernas y apoyándose con sus manos cuando comenzó a subir los escalones de la fuente, ya no le importaba que no fuera agua bebible, simplemente quería un sorbo, fue subiendo las escaleras lentamente, sosteniéndose son fuerza con sus manos, trato de mantener el equilibrio en sus rodillas mientras colocaba las manos en el borde de la fuente, la expresión en su rostro era de un horror indescriptible, tomo fuerzas para levantarse como pudiera hecho el peso de su pecho sobre el borde y con sus manos trato de jalarse un poco mas para que se pudiera apoyar en sus pies, pero cuando levanto la mirada, descubrió, su mirada se lleno de terror, se dejo caer por completo sin aliento, cayendo los tres escalones de la fuente, todo oscureció.

- ¿Qué le paso a este?

- Problemas cardiacos, hace aproximadamente como un mes que le diagnosticaron, tomaba medicamentos y todo, en los últimos días había presentado una mejoría

- ¿Qué lo conocías?

- No, su novia lo vio todo, estaba al otro lado del zócalo, lo estaba esperando porque iba a salir juntos hoy, por lo que lo vio todo.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Drama 2

Comenzaba el atardecer de este día, la gente se retiraba a sus casas comenzaba el movimiento de todos por tomar el camión, ir a sus autos, esperar a que llegaran por ellos, o tomar un taxi. Fernanda se va siempre así, toma alguno de los taxis que están siempre fuera de la universidad, siempre se va a la misma hora con el señor Gerardo, un señor ya de 56 años que no se dedica a nada mas que a su taxi pues hace ya como 7 años que su esposa murió y sus hijos se encuentran estudiando o viviendo en algún otro país.

Espero un rato a Don Gerardo como ella le decía, a él no le gustaba que le dijeran de ese modo porque lo hacía sentirse viejo, pero con el tiempo le gustaba que solo Fernanda le dijera de ese modo, lo hacía sentirse de nuevo padre. Espero sentada en una maseta a la espera del taxi, pero los minutos empezaron a pasar y pronto ya era tarde para regresar a su casa, ya muchos taxis se habían ido y regresado pero no el de Don Gerardo, tomo su teléfono para llamarlo cuando levanto la vista y el taxi estaba ahí, conocía perfectamente bien el numero de taxi que era, pero no era Don Gerardo el que estaba tras el volante.

Se acerco a la puerta del chofer y lo saludo.

- Buenas tardes, disculpe y Don Gerardo ¿dónde está?

- No pudo venir se enfermo, entonces me envió a mi por usted creo yo, ¿es usted Fernanda? Llevo esperando aquí como hora y media

- Si, lo que pasa es que pues, yo estaba buscando a Don Gerardo en su taxi, pero no lo veía hasta ahorita que vi el numero del taxi.

- Es que tampoco le pudo avisar que me iba a enviar a mí, pero pues ya nos encontramos que es lo bueno, un poquito tarde, pero nos encontramos.

- Sí, bueno ¿sabe a dónde me tiene que dejar? – pregunto Fernanda subiéndose al taxi y poniéndose el cinturón.

- No pero pues ahorita le encontramos por donde. – acelero.

El calor se encuentra en su punto y no existe persona que no se vea afectado por el. Fernanda pasea la mirada en las calles, siente el aire fresco en su cara como mueve su pelo castaño claro, siguen al parecer la misma ruta que don Gerardo, tal vez si sabía a dónde llevarla y había hecho una pequeña broma para romper el hielo y así que no existiera esa tención que existe cuando do personas no se conocer, para socializar.

- Y ¿se conocen desde mucho tiempo tú y Gerardo?

- Pues más o menos es un amigo de la familia, uno muy cercano y le tenemos bastante aprecio y confianza

- Si, es muy buena persona

- ¿Sabes de que se enfermo?

- No – contesto muy rápidamente – no me pudo decir o mas bien no le pregunte solo me llamo a la estación diciéndome hace como 3 horas pero no le pregunte, no tengo una relación muy abierta con el solo llevo en esto de los taxis un mes

- ¿enserio?

- Si, apenas comienzo, pero me dicen que es difícil por conocer toda la ciudad y saber a dónde se tiene que llevar a la gente

- Si yo me imagino

- ¿Entonces para donde nos dirigimos?

- ¿No sabe? Pensé que don Gerardo le había dicho a donde tenemos que ir

- Si me hubiera dicho no estaría preguntando o ¿si?

Fernanda noto algo raro en su carácter y en sus expresiones faciales, estaba volteando mucho de un lado a otro como si estuviera buscando algo entre los demás conductores, intrigada y algo temerosa le dio la dirección y decidió no hablar mas con el para no meterse en problemas, ese hombre le generaba desconfianza.

El hombre surco las calles, realizo maniobras, a veces aceleraba excesivamente y otras iba demasiado despacio volteando hacia otros lados como buscando algo, ¿buscando qué? Se preguntaba Fernanda que para entonces ya no quería saber nada mas de el taxista, solo quería llegar a casa estaba cansada por su día, un día muy agitado mucho mas de lo que se esperaba para ser así, había decidido relajarse y disfrutar de el viaje, iba revisando unas cosas en su celular y contesto los mensajes de una amiga que habían quedado de acuerdo para realizar un trabajo, de los trabajos finales de la universidad. Por lo general con don Gerardo siempre se quedaba dormirá pues era un viaje algo largo y ella estaba cansada, pero ahora no podía darse ese lujo pues no le causaba confianza el taxista, el sol la traicionaba no soportaba mas su cabeza y sus parpados, se estaba quedando dormida, cuando de pronto sintió unos golpecitos en su hombro que le lastimaron, era el taxista.

- Oye, creo que ya me perdí dime para donde me voy

- Mmm – se quedo pensando un rato Fernanda mientras despertaba bien y se acomodaba en el asiento - ¿Dónde estamos?

- No se tu deberías de conocer por aquí ¿no?

- Si, creo que tienes razón, pero tu eres el que venia manejando bueno ahorita podemos preguntar

- No, porque si no después le vas a decir a Gerardo y me voy a quedar sin chamba

- ¿Qué? No, como dices eso yo ni te conozco a ti ¿Por qué querría hacer algo así?

- Porque ya me lo han hecho antes, crees que no vi tu expresiones, o te caigo bien así que vas a hacer lo necesario para que me dejen sin trabajo – el hombre empieza a apretar mas los puños contra el volante

- ¿Qué? Claro que no, detente – Fernanda se desabrocha el cinturón de seguridad – me quiero bajar, ahorita llamo a alguien que venga por mi

- Tu le vas a llamar a Gerardo, pero él no puede venir, está enfermo y lo único que vas a lograr va a ser que me despidan – comienza a acelerar, comenzó a gritar y desvió la mirada hacia sus pies.

- Déjame bajar me estas espantando – también grito Fernanda

Siguió aumentando la velocidad sin levantar la mirada de donde la tenía el conductor, Fernanda vio hacia el frente iban directo a subirse la banqueta y contra un poste de luz, Fernanda dio un grito largo que se perdió en el estruendo del metal torciéndose junto con el poste y los demás autos afectados

- ¿Qué paso aquí?

- Aparentemente un loco mato a un señor en su domicilio y tomo su taxi

- ¿y después que mas?

- Lo que ves aquí, perdió el control del auto y se estrello, esta por alla en alguna ambulancia ya le están tratando las heridas – apuntando para el otro lado

- ¿Y los cuerpos?

- El de una joven que iba dentro de el taxi se quito el cinturón cuando empezó a decir incoherencias el que manejaba, el otro es de una niña de apenas 14 años que iba de regreso a su casa, por ahí esta su hermano.

martes, 19 de octubre de 2010

The Last Иight

El mundo nunca se había visto tan pequeño desde donde estaba, todos esos problemas que a nivel de la tierra se veían tan grandes, ahora solo resultaban una pequeña molestia. Ahora entendía porque Dios nunca intervenía por ninguno de sus “hijos”.
Pensaba que aquella noche en especial, resultaba mas hermosa que cualquiera de las que en toda su vida hubiera visto, o mejor dicho sentido. La noche no resultaba ser fría ni calurosa, simplemente un clima excepcional, el cielo estaba despejado y permitía ver en lo alto a la luna brillando como en pocas ocasiones se le podía encontrar. La ciudad adornada con sus luces la hacia parecer un universo, el cual le resultaba ajeno desde su perspectiva, un universo que solo podría contemplar de lejos ya que en su interior no quería ser parte de el, solo sentía la necesidad de admirarlo de lejos como ahora lo hacia.
Por un instante sintió miedo al observar la ciudad y desvió la mirada hacia el otro lado donde se podía contemplar la completa oscuridad, aquello que todavía no había sido poblado, pero con certeza sabia que tal vez algún día seria igual tanto de un lado como de otro ¿entonces que le quedaría a él? No tendría donde ocultarse, no tendría donde sacar todos aquellos terrores que le causaba la ciudad ¿Qué podría hacer entonces? Nunca podría vivir en la ciudad con sus terrores, donde con tantas luces encendidas se notarían a simple vista, la ciudad no lo aceptaría con sus terrores y sus terrores no aceptarían a la ciudad con sus millones de luces.
Siempre podría alejarse de la ciudad cuando lo necesitara, pero ¿estaría dispuesto a hacer eso para el resto de su vida? Tal vez se cansaría algún día y hasta el sentiría lastima por sí mismo por haber vivido en una mentira durante su vida, sentiría asco y repulsión por haberse convertido en lo que alguna vez rechazo. Entonces se descubrió así mismo viendo al cielo, una calma le recorrió el cuerpo, ojala pudiera ir ahí, no necesitaría nada más porque ahí existía solo la dulce luz de las estrellas aquella que no le dañaba en la que podría ser quien de verdad era y no existiría nadie que no pudiera aceptarlo, pero el no buscaba quien lo pudiera aceptar, buscaba ser el mismo estuvieran a su lado o no.
Estaba confundido, no quería pensar en todo lo que se le presentaba enfrente. ¿Por qué le pasaba esto? Existían tantas preguntas por responder, que no le era posible concentrarse en una sola a la vez, ya no sabía si quería resolver todo o era mejor olvidarse de todas esas circunstancias que día a día despertaban con el, le acompañaban a la escuela, estaban ahí durante cada hora y regresaban a la cama con él para continuar una rutina que a la vez que lo hacía detestarse a cada paso más, lo iba acabando poco a poco.
¿Pero entonces tendría que olvidarse de todo lo bello de aquella ciudad tan iluminada? Tenía que reconocer que también existían cosas de la ciudad que le gustaba, todo aquello que en su momento le había dado felicidad y satisfacción nunca mas podría verlo si decidía irse a la oscuridad para siempre. No podría dejar ir así como así algo que tanto significaba para el, pero ¿qué podría hacer entonces?
Las palabras le resultaban insuficientes para describir, para solucionar, pero después de todo ¿Qué eran las palabras? Simplemente un modo de acercarse, mas no la expresión correcta, entonces nada de lo que había pensado anteriormente se acercaba a lo que sentía en verdad. Sus cuestiones ahora le resultaban ajenas a su conocimiento, a lo que consideraba antes como un terreno conocido, ahora ¿qué seguía? No podría conocer su verdadero propósito, porque no existían palabras para describirlo, era vulnerable ante cualquier cosa que se pusiera en su camino, estaba estancado en lo mas bajo que podría llevarlo su vórtice, ya para el no existía diferencia entre infierno y cielo, solo podría confiar entre el intermediario entre el mundo “real” y el divino, decidía acompañar al destino que la muerte le tenia preparado. Las lagrimas cayeron al suelo.

martes, 12 de octubre de 2010

Drama 6

La fiesta estaba hasta el tope de gente, no se podía distinguir alma en la oscuridad, pero si pasión, de esa pasión que de un lugar en tu mente te lleva a otro te mueres y vuelves a nacer como algunos dicen, yo por otra parte esta en el éxtasis de mi cuerpo, no podía cargar mas con mis mismos pecados pero quería seguir bailando, yo toda de rojo como el diablo que traemos dentro todos, por mas santos que nos queramos ver, siempre tendremos dentro algún pecado oculto.

- te vas a partir la madre. 
- déjala, pobre pendeja ya esta borracha. 
- ha de querer que la violen con ese trajecito. 

Dicen todos de mí, pero de que les sirve si lo dicen porque no están contentos con su propia alma, lo dicen porque es lo que son en el interior, nada más que humanos todos equivocados a la par que deseosos de sus pecados.

- Ya estoy cansada vamos a sentarnos un rato y después le seguimos ¿no? – pregunto casi gritando cerca de su oído. 
- Como quieras, vamos por algo de tomar – me toma de la muñeca y comienza a medio empujar a la gente para salir de la pista de baile. 
- Jaja me duele… 
- ¿Qué te duele? – me pregunta volteando a verme preocupado y a la ves riéndose. 
- Jaja El alma niño, el alma. – le contesto acariciándole una mejilla y salimos del gentío 

Es Mario mi amigo de años, con el que comparto sufrimientos, alegrías, risas, llantos, todo lo positivo, todo lo negativo, todo lo nuestro. Desde que me rompieron el corazón por primera vez el ha estado ahí siempre para ayudarme como lo que me dice siempre que es, un amigo de verdad, desde entonces claro que comenzaron los rumores de que nos queríamos en secreto, mas aun de que nos tocábamos nuestras partes en la oscuridad.
Yo venia vestida de Rojo como diablita, con una capa enorme que guardaba debajo un atuendo muy provocativo, también un pequeño antifaz solo para los ojos, unas guantes con uñas de metal, el clásico trinche de las diablitas y unos tacones que me hacían quedar como puta, pero que aquí entre nosotros, se me veían excelentes. Nos sentamos en nuestra mesa con unos amigos de la universidad, ahí andaban todos borrachos y si no todos la mayoría, que bien saben las fiestas con sabor a “no me voy a acordar mañana” porque son de las que mas te acuerdas cuando te das cuenta que estas en un hospital o mejor aun muerto. 
Tomamos nuestros respectivos bazos Mario y yo y junto con los demás brindamos por cualquier cosa que no fuera el sufrimiento nuestro, que esta noche es noche de desmadre, de excesos, de amor. Porque alguien en esta mesa se va a enamorar esta noche, alguien va a dejar caer la guardia una vez mas, quizás ellos no se den cuenta, quizás ellos así lo decidieron, en la oscuridad y sin secretos pensando que nadie se va a enterar, susurrándose en el secreto que lo suyo nunca podrá ser, pero rogando saber de donde viene ese sentimiento, rogando que esto apenas comience. 
Alguien se regresara solo a casa esta noche, porque no todos encontraran lo que buscaban como siempre lloraran en la oscuridad sin nadie a su lado con quien gozar tendrán que comprar ese placer que durante tanto tiempo ha estado buscando. 

- ¿Ya vamos a bailar o sigues cansada? – me pregunta Mario desde el otro lado de la mesa con su copa en mano dándole un sorbo chiquito yo le sonrió carismáticamente 
- Si – le contesto con energía – vamos a seguirle

Regresamos a la pista de baile entre empujones y pisotones de pie, nos posicionamos mero en el centro yo con una peda increíble aun logro pararme y bailar sin caerme, elevamos nuestros brazos al cielo, ahí a donde todos queremos llegar junto a papa diosito pero no sabemos si algún día estaremos bajo su regazo. Mientras tanto bailamos cachondo cada vez mas y un poquito mas, todos lo hacen y Mario me coloca su pierna entre las mías puedo sentirlo por completo, pongo mis brazos alrededor de su cuello el se acerca mas a mi y dejo caer mi cabeza en sus hombros lo tomo de la nuca y le acerco mis labios a sus oídos, le susurro.

- Mario… Te amo – le digo inconciente o talvez inconcientemente a lo cual Mario se aleja de mi para poder verme la cara. 
- ¿Qué? – Pregunta desfigurando la cara y deteniéndose por completo. 
- Que te amo, ¿Nunca te lo habían dicho antes? – le pregunto bajando el rostro de nuevo. 
- Ya estas borracha mejor nos regresamos a sentar 
- ¡No! –le digo tomándolo de la muñeca y regresándolo a donde estábamos antes me sigue abrazando – de verdad te amo siempre lo he hecho, me has demostrado que eres alguien que vale la pena como hombre… de los pocos que quedan, de los pocos que he amado 
- Estas borracha ya mejor nos regresamos – me detiene de los hombros y me sacude un poco 
- Entonces ¿crees que mi amor por ti no es verdadero?, ¿Qué solo estoy jugando o estoy borracha?, ¿Es eso? Pues si es muy real solo que no lo podía expresar, ya veo que eres en el interior como todos, eso es, todos son iguales solo que a veces dan una cara para unos y otra para otros pero al final todos quieren lo mismo, cogerse a alguien y no pienso dejar que me lastimen de nuevo.

Me acerque de nuevo y le clave las uñas de los guantes por las costillas, de su boca solo salio un gemido y se fue recargando en mi.

- Es por mi propio bien vas a ver como un día me lo agradecerás y ese día estaremos juntos para siempre 
- Marianaa – logro decir sin mucha fuerza tomándome fuertemente de los hombros. 
- Ya pasara, pasara – levanté mi mirada entre la oscuridad entraba el mismísimo Diablo vestido de negro quemándome con su mirada, comencé a gritar, baje la mirada y grite mas al ver mis manos llenas de sangre. Pero yo lo amaba.

viernes, 8 de octubre de 2010

Seemann

Komm in mein Boot
ein Sturm kommt auf / und es wird Nacht
Wo willst du hin
so ganz allein / treibst du davon
Wer hält deine Hand
wenn es dich / nach unten zieht

Wo willst du hin
so uferlos / die kalte See
Komm in mein Boot
der Herbstwind hält / die Segel straff

Jetzt stehst du da an der Laterne
hast Tränen im Gesicht
das Abendlicht verjagt die Schatten
die Zeit steht still und es wird Herbst

Komm in mein Boot
die Sehnsucht wird / der Steuermann
Komm in mein Boot
der beste Seemann / war doch ich

Jetzt stehst du da an der Laterne
hast Tränen im Gesicht
das Feuer nimmst du von der Kerze
die Zeit steht still und es wird Herbst

Sie sprachen nur von deiner Mutter
so gnadenlos ist nur die Nacht
am Ende bleib ich doch alleine
die Zeit steht still
und mir ist kalt



Ramms+ein