miércoles, 20 de octubre de 2010

Drama 2

Comenzaba el atardecer de este día, la gente se retiraba a sus casas comenzaba el movimiento de todos por tomar el camión, ir a sus autos, esperar a que llegaran por ellos, o tomar un taxi. Fernanda se va siempre así, toma alguno de los taxis que están siempre fuera de la universidad, siempre se va a la misma hora con el señor Gerardo, un señor ya de 56 años que no se dedica a nada mas que a su taxi pues hace ya como 7 años que su esposa murió y sus hijos se encuentran estudiando o viviendo en algún otro país.

Espero un rato a Don Gerardo como ella le decía, a él no le gustaba que le dijeran de ese modo porque lo hacía sentirse viejo, pero con el tiempo le gustaba que solo Fernanda le dijera de ese modo, lo hacía sentirse de nuevo padre. Espero sentada en una maseta a la espera del taxi, pero los minutos empezaron a pasar y pronto ya era tarde para regresar a su casa, ya muchos taxis se habían ido y regresado pero no el de Don Gerardo, tomo su teléfono para llamarlo cuando levanto la vista y el taxi estaba ahí, conocía perfectamente bien el numero de taxi que era, pero no era Don Gerardo el que estaba tras el volante.

Se acerco a la puerta del chofer y lo saludo.

- Buenas tardes, disculpe y Don Gerardo ¿dónde está?

- No pudo venir se enfermo, entonces me envió a mi por usted creo yo, ¿es usted Fernanda? Llevo esperando aquí como hora y media

- Si, lo que pasa es que pues, yo estaba buscando a Don Gerardo en su taxi, pero no lo veía hasta ahorita que vi el numero del taxi.

- Es que tampoco le pudo avisar que me iba a enviar a mí, pero pues ya nos encontramos que es lo bueno, un poquito tarde, pero nos encontramos.

- Sí, bueno ¿sabe a dónde me tiene que dejar? – pregunto Fernanda subiéndose al taxi y poniéndose el cinturón.

- No pero pues ahorita le encontramos por donde. – acelero.

El calor se encuentra en su punto y no existe persona que no se vea afectado por el. Fernanda pasea la mirada en las calles, siente el aire fresco en su cara como mueve su pelo castaño claro, siguen al parecer la misma ruta que don Gerardo, tal vez si sabía a dónde llevarla y había hecho una pequeña broma para romper el hielo y así que no existiera esa tención que existe cuando do personas no se conocer, para socializar.

- Y ¿se conocen desde mucho tiempo tú y Gerardo?

- Pues más o menos es un amigo de la familia, uno muy cercano y le tenemos bastante aprecio y confianza

- Si, es muy buena persona

- ¿Sabes de que se enfermo?

- No – contesto muy rápidamente – no me pudo decir o mas bien no le pregunte solo me llamo a la estación diciéndome hace como 3 horas pero no le pregunte, no tengo una relación muy abierta con el solo llevo en esto de los taxis un mes

- ¿enserio?

- Si, apenas comienzo, pero me dicen que es difícil por conocer toda la ciudad y saber a dónde se tiene que llevar a la gente

- Si yo me imagino

- ¿Entonces para donde nos dirigimos?

- ¿No sabe? Pensé que don Gerardo le había dicho a donde tenemos que ir

- Si me hubiera dicho no estaría preguntando o ¿si?

Fernanda noto algo raro en su carácter y en sus expresiones faciales, estaba volteando mucho de un lado a otro como si estuviera buscando algo entre los demás conductores, intrigada y algo temerosa le dio la dirección y decidió no hablar mas con el para no meterse en problemas, ese hombre le generaba desconfianza.

El hombre surco las calles, realizo maniobras, a veces aceleraba excesivamente y otras iba demasiado despacio volteando hacia otros lados como buscando algo, ¿buscando qué? Se preguntaba Fernanda que para entonces ya no quería saber nada mas de el taxista, solo quería llegar a casa estaba cansada por su día, un día muy agitado mucho mas de lo que se esperaba para ser así, había decidido relajarse y disfrutar de el viaje, iba revisando unas cosas en su celular y contesto los mensajes de una amiga que habían quedado de acuerdo para realizar un trabajo, de los trabajos finales de la universidad. Por lo general con don Gerardo siempre se quedaba dormirá pues era un viaje algo largo y ella estaba cansada, pero ahora no podía darse ese lujo pues no le causaba confianza el taxista, el sol la traicionaba no soportaba mas su cabeza y sus parpados, se estaba quedando dormida, cuando de pronto sintió unos golpecitos en su hombro que le lastimaron, era el taxista.

- Oye, creo que ya me perdí dime para donde me voy

- Mmm – se quedo pensando un rato Fernanda mientras despertaba bien y se acomodaba en el asiento - ¿Dónde estamos?

- No se tu deberías de conocer por aquí ¿no?

- Si, creo que tienes razón, pero tu eres el que venia manejando bueno ahorita podemos preguntar

- No, porque si no después le vas a decir a Gerardo y me voy a quedar sin chamba

- ¿Qué? No, como dices eso yo ni te conozco a ti ¿Por qué querría hacer algo así?

- Porque ya me lo han hecho antes, crees que no vi tu expresiones, o te caigo bien así que vas a hacer lo necesario para que me dejen sin trabajo – el hombre empieza a apretar mas los puños contra el volante

- ¿Qué? Claro que no, detente – Fernanda se desabrocha el cinturón de seguridad – me quiero bajar, ahorita llamo a alguien que venga por mi

- Tu le vas a llamar a Gerardo, pero él no puede venir, está enfermo y lo único que vas a lograr va a ser que me despidan – comienza a acelerar, comenzó a gritar y desvió la mirada hacia sus pies.

- Déjame bajar me estas espantando – también grito Fernanda

Siguió aumentando la velocidad sin levantar la mirada de donde la tenía el conductor, Fernanda vio hacia el frente iban directo a subirse la banqueta y contra un poste de luz, Fernanda dio un grito largo que se perdió en el estruendo del metal torciéndose junto con el poste y los demás autos afectados

- ¿Qué paso aquí?

- Aparentemente un loco mato a un señor en su domicilio y tomo su taxi

- ¿y después que mas?

- Lo que ves aquí, perdió el control del auto y se estrello, esta por alla en alguna ambulancia ya le están tratando las heridas – apuntando para el otro lado

- ¿Y los cuerpos?

- El de una joven que iba dentro de el taxi se quito el cinturón cuando empezó a decir incoherencias el que manejaba, el otro es de una niña de apenas 14 años que iba de regreso a su casa, por ahí esta su hermano.

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